Bowie ritual 2024: Aladdin Sane

El arte no es un espejo

Bertolt Brecht

El Bowie ritual comenzó como un guiño hace 8 años tras su muerte. Durante dos mil dieciséis vestía completamente de negro así que decidí simplemente colocarme la venda profética de quien anticipa su propio luto tras leer la noticia.

No me he podido perdonar que pospuse la escucha de Blackstar. Cada año los días ocho y diez de enero me pregunto si hubiera podido adivinarlo. Hay una parte que muere con la vida de quienes fueron nuestros héroes.

Como no sé dejar a los muertos en paz, año con año me disfrazo de algún Bowie, no buscaba la representación fiel sino un outfit que cuente con los elementos imprescindibles del Bowie en cuestión. A Bowie le aprendí la máscara, su persona.

En dos mil veinticuatro cumple ocho años el ritual, no pude permitirme sólo un guiño, decidí lo teatral del período de Aladdin Sane. Es cliché, no obstante, pintarse un rayo en la cara aún me emociona.1 Aproveché que en mi retorno solar tengo el ascendente en acuario para seleccionar el look con el que lo vistió Kansai Yamamoto para el tour de Aladdin Sane.

También porque esto fue en 1973 cuando comenzó la guerra del Ramadan o Yom Kippur. La última vez antes de 2023 que Israel declaró el estado de guerra. Si se habla de creencias creo en una Palestina libre, también creo que no nos alcanzan las prácticas de invención de la libertad para las violencias que suceden ahora.

Aladdin Sane es un juego de palabras para expresar que alguien está efectivamente loco (A lad insane). Y la locura me alcanza en medio del caos, creo en la práctica de la libertad como un sueño posible. And the bodies on the screen / stopped bleeding. Escojo también desde la historia personal donde me encuentro, Aladdin surge del miedo a quedarse estancado en Ziggy. Lo logra dándole una nueva faceta de su identidad con cada vestuario.

El jumpsuit de Yamamoto está inspirado en la técnica hikinuki, consiste en cambiar el vestuario durante escena mediante una danza acrobática que simula una batalla. El personaje lleva dos vestimentas que están únicamente sujetas con el pespunte de un hilo. En algún punto de la obra alguien tira del hilo al tiempo que el actor se retira la vestimenta de arriba para dar lugar a la otra que lleva debajo.

Esta transformación se hace con un solo movimiento. Es una técnica usada en el teatro Kabuki que incluye la danza tradicional, el performance, el glamour y el maquillaje kumadori. La danza con hikinuki es donde conocemos los pensamientos y sentimientos del personaje, donde el actor hace más hincapié a sus movimientos y expresiones faciales.

El cambio de vestuario de Bandó Tamaszaburó como Hanako.

Así ha sido un poco como he vivido el año pasado, cambiando cada que el destino tira del hilo. Obligada a transformarme sin dejar de bailar, descubriendo qué llevo debajo mientras ejerzo una performatividad tan exagerada como el Kumadori.

En Drive-In Saturday Bowie habla del futuro después de una catástrofe donde la gente vive en la calle e intenta reconstruir la realidad. Para que en Panic in Detroit rechace este mundo, esta forma de operar pues él no cesa de morir y reinventarse. He´d left me an autograph / “Let me collect dust.”

Mi obsesión con el tiempo se ha hecho más acechantemente práctica con la edad. Time con un tono cabaretesco recita peyorativas que irónicamente no alcanza a completar en tanto que su tiempo se termina. The sniper in the brain / Regurgitating drain / Incestuos and vain / And many other last names. La sentencia más dura a la que me condené en el año 2023 fue a forzar el amor I had so many dreams / I had so many breakthroughs/… But love has left you dreamless.

Y ese amor que sentí fue the prettiest star; admiración a la distancia a la que no dejé de pedir lets spend the night together. Aladdin es la versión terrenal y norteamericana de Ziggy. Jean Genie, la penúltima canción del álbum, de acuerdo con una entrevista es un personaje basado en Iggy Pop. He’s so simple minded, he can’t drive his module. La sagacidad para aparecer simple pese a aspirar a cierta intelectualidad es un ejercicio que también realicé.

Si seguimos la analogía inicial del hikinuki cuando llega la canción final ya no quedan prendas por debajo sino desnudez:


And when the clothes are strewn
Don’t be afraid of the room
Touch the fullness of her breast
Feel the love of her caress
She will be your living end.

El fin de la persona cuando se nos cae la máscara y la lengua regresa a esa universalidad primigenia donde sólo nos queda balbucir todas las lenguas de todos los mundos. Aquello que me configuraba, me desvistió. En la sensación de ser nada recordé cuando comencé la vida. Aladdin Sane tenía de suyo lo efímero. Nada dura, belleza terrible.

Me creaba desde la arrogancia de saberme productora de mi propio desastre. Comencé a coleccionar personalidades, ideas, cosas, sabiendo que los temas se repiten, que a lo largo del tiempo existe un común universo del contenido que imaginamos.

Someterse a tanta experimentación es una práctica que fortalece el dejar ir. Con los años comprendo cómo Bowie pudo irse con tranquilidad, cambiar con frecuencia es entrenarse en dejar de ser. Usó la máscara ya no para cubrirse sino para desocultar.

Aladdin Sane es el Bowie que me acompaña este año en el proceso de arrancarme a mí misma de raíz.

  1. gracias a Sheila por pintarme el rayo, una de las personas más bowienescas que conozco y resulta ser la mera cabra con el maquillaje, además es una amiga muy querida🤍 ↩︎


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𓆑

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