Mudanza. Emerger del musgo.

Decidí compartir el proyecto de la nueva habitación. Honrar el proceso. Mi color-obsesión actual es el degradado que va del azul hacia al verde dentro de los cobaltos. Es decir, traigo abierto el chakra corazón. Me esfuerzo en sacudir la lengua del imperio y cultivar el de las plantas: el amor.

y a veces parece
que perdimos
que rompimos
aceptamos jaulas, jardines botánicos y zoológicos
1

Una vez jaula ahora pienso en el edén, especialmente en el hedonismo de los jardines del Bosco, en la costilla de Adán y la vocación de la alegría. Entiendo que algo habrá que hacerse en este hueco. Fotosíntesis, devenir células, calcular un lenguaje más simple, microorganizar el miedo. Respirar, detenerse, amar.

Salir de mi caja de petri, enroscar, enraizar, ser múltiple. Quiero cultivar el placer del mismo modo con el que acaricié la angustia: hábito y vicio. Verde también del musgo, mi aspiración óntica, del ambiente más hostil quiero poder brotar. Proteger nemátodos, moluscos y anélidos. Ser con el ecosistema, parte a servicio del todo. Crecer con lentitud y resistencia.

Sueño con sentirme naturaleza. Anhelo días donde me sienta contenida; resquicio reunido del tártaro y el edén. El cuerpo es sólo la mitad del ser viviente, la otra mitad está en el medio. La vida de cada especie depende de su relación con su contexto, ahí se situan los objetos que le impulsan a ser.

No nos duele ver talar un árbol quizá en tanto que no lo reconocemos parte de nosotros, en tanto que hace rato al humano se le quitó su carácter natural. Así nos sustrajeron el miedo a resistir la tala y la pérdida, nos invitaron a dibujarnos y entendernos como depredadores. Me resisto a quedarme sin aire, persigo una forma de presencia desde el respirar y la acepto como unidad mínima vital.

Cuando pienso en cómo decorar una habitación, pienso en sensaciones que desaten modos de ser. Por ejemplo, los jardines del Bosco que me recuerdan el éxtasis inicial con el que comienza la vida, la noción de ser en interrelación de Uexküll, la sesión de fotografías que hace Tim Walker donde influye Bosch, el huevo metafísico: germen de movimiento.

En mi antigua habitación hice un árbol genealógico de las genias, locas, divas y suicidas que me han configurado. También eso cambió, hoy trazo rizoma con mis contemporáneas quienes me comparten genialidad, locura y sensación de vivir al borde desde su cariño, compañía y amistad. Las relaciones ya no las veo más como algo imposible, juego en sus composiciones mediante entramados de afectos.

El musgo tiene rizoides, estos son unos pelitos con los que absorben los minerales y el agua. A diferencia de los árboles que sus raíces los fijan al suelo para nutrirse, el rizoide no es un órgano vital o estático, si tiene que migrar lo hará. Del mismo modo veo mis relaciones ahora, me conjugo en las que me permiten construir redes afectivas de interdependencia, las que me permiten componer nuestras fuerzas con las fuerzas de otros cuerpos, las que se dejan afectar. Gran parte de amar es soltar y rendirse ante el flujo.

Una imposición con la que me crié es la casa inhabitable. Las paredes no se pueden ensuciar, la sala sólo es para las visitas, el comedor no es para las migajas cotidianas. Emplear un uso que desgaste o deteriore es una expresión de rebeldía. Habitar estaba prohibido, yo me ahogaba en la impersonalidad del «hogar». Leía novelas donde las casas eran viviendas, espacios de vida, las paredes estaban gastadas, las madera rallada, el piso tenía rastro de pasos.

El jardín dentro de una casa es ese lugar que es exterior sin dejar de ser interior. Es el espacio para nuestro desorden y caos. Es para Le Corbusier el cómo devolvemos a la naturaleza ese espacio que le quitamos al construir sobre la tierra, lugar para el diálogo, la biodiversidad y convivencia.

Esta vez busco crear líneas horizontales en contraposición a la verticalidad visual. En primer lugar porque prefiero ser horizontal para charlar con el cielo sin reservas.2 Las líneas verticales rara vez se logran sin una implicación de subordinación, sin un esquema que abandona y deja estancado lo que queda debajo.

Los horrores, la suciedad, la desesperación, lo pusilánime no puede quedar debajo, necesitamos su corrupción dentro del flujo. El cautiverio es absolutamente inútil para desenvolver la naturaleza, la horizontalidad facilita el desplazamiento que a su vez permite soltura, expansión y oportunidad.

  1. Maricela Guerrero en El sueño de la célula. ↩︎
  2. Sylvia Plath en Soy Vertical. ↩︎


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